Planificación de la herencia. el Pacto Sucesorio como herramienta de ahorro de impuestos.  

Publicado viernes 07 de Junio de 2019 09:01
  • Fiscal
  • Mestre Economistes

 

Una de las constantes preocupaciones de empresarios y de personas con determinado patrimonio es el modo de gestionarlo y organizarlo, sea por motivos de eficiencia económica, por motivos de optimización de recursos, por motivos fiscales, por motivos familiares, e incluso por la organización de la futura herencia, entre otros muchos. Todos ellos válidos y de obligada reflexión.

 

En nuestra colaboración de hoy queremos detenernos en la última motivación referida anteriormente, la organización de la herencia, y en especial en un instrumento que tiene reconocido nuestro derecho civil catalán, pero que se ha observado de escaso uso, y sin embargo, se muestra especialmente útil, disponiendo de importantes ventajas fiscales, nos referimos al Pacto Sucesorio.

 

El Pacto Sucesorio es un contrato que tiene las mismas funcionalidades que un testamento (transferir nuestro patrimonio a nuestros herederos), y se caracteriza, entre otras circunstancias, por posibilitar que el titular del patrimonio pueda transferir, de presente, activos en favor de sus herederos, esto es, en vida, pudiendo reservarse algunos para sí.

 

Considerando éste último aspecto característico (la transmisión de presente de activos), la Dirección General de Tributos (máxima autoridad administrativa en la interpretación de la normativa tributaria) ya se ha manifestado en reiteradas ocasiones que, aun tratándose de una transmisión en vida, siempre que se cumplan las condiciones para calificarlo como Pacto Sucesorio, la transmisión se considera mortis causa (por causa de muerte) y no como donación.

 

Tal consideración (transmisión mortis causa) presenta al Pacto Sucesorio como un muy interesante instrumento de planificación de la herencia en la medida que puede ofrecer importantes ahorros fiscales en diferentes conceptos tributarios. Así, en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el transmitente (titular del patrimonio) no imputaría la eventual ganancia patrimonial generada (en las donaciones en vida sí computaría, salvo que se trate de donaciones de negocios o participaciones en sociedades productivas, en los términos que se regulan); en el Impuesto sobre el Patrimonio, la redistribución del patrimonio entre diferentes personas podría minorar o incluso neutralizar el coste fiscal; y en cuanto al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, se aplicaría la normativa propia de las transmisiones mortis causa, mucho más atractiva que la de donaciones, por disponer de mayores beneficios fiscales (reducciones personales y bonificaciones).

 

Por otro lado, como se ha referido más arriba, cabe destacar que el Pacto Sucesorio permite al titular del patrimonio reservarse activos para sí, excluyéndolos de la transmisión de presente, por lo que de hecho supone una partición de la herencia en dos momentos, el propio del Pacto Sucesorio, y el de la definitiva herencia cuando se produzca la defunción del titular del patrimonio, sin que proceda la acumulación entre ambas. Esta mención es relevante. El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones dispone una medida correctora para evitar el ahorro fiscal mediante un fraccionamiento de las transmisiones de una persona a otra, de manera que, las donaciones producidas de una persona a otra se acumulan a las últimas para corregir el tipo de gravamen. Lo mismo ocurre entre donaciones y una herencia. Pero no así entre herencias (Pacto Sucesorio y herencia definitiva), de manera que las transmisiones que se produzcan en cada suceso podrán disfrutar de las reducciones personales y bonificaciones en su integridad.

 

En conclusión, cualquier análisis o reflexión sobre la planificación de una herencia debería valorar la opción del Pacto Sucesorio, por, entre otros motivos, facilitar la transmisión del patrimonio en vida disfrutando de un interesante ahorro de costes fiscales.